Cultivando un amor por la lectura en casa

La lectura tiene múltiples beneficios, algunos conocidos, unos obvios y otros asombrosos cuando los descubrimos. Diversos estudios han mostrado que leer en voz alta expone a los niños a un lenguaje más rico y complejo que el que escuchan en la conversación diaria, fortaleciendo su desarrollo lingüístico y cognitivo, también investigaciones más recientes han encontrado que la lectura compartida no solo mejora habilidades de lenguaje, sino que también favorece el desarrollo del pensamiento e incluso indicadores de inteligencia más altos – habilidades que con los desafíos de nuestros días necesitamos salvaguardar-, las investigaciones también tienen evidencias que estos momentos compartidos fortalecen no solo el aprendizaje, sino el vínculo emocional en las familias.

 

Sin embargo, no hay mejor manera de comprender los beneficios de la lectura que al verlos en acción dentro de nuestro hogar. El hábito de la lectura es uno que anhelamos tanto para nosotros como para nuestros hijos, pero que requiere intencionalidad y acciones claras para que sea parte de la atmósfera de nuestro hogar y no se quede en una buena intención que nunca se materializa.

Hoy quiero animarte con algunos consejos sencillos que puedes poner en práctica para hacer de la lectura parte de la cultura de tu familia.

Empieza con temas que los conecten: una pregunta que haya surgido en casa, intereses que ya has identificado, alguna virtud que desees cultivar o biografías e historias que despierten admiración. Comenzar con algo que les resulte tedioso o que los aburra puede generar una idea equivocada de lo que significa leer.

Uno de los principios más valiosos en la filosofía de Charlotte Mason es el uso de “libros vivos”. Estos son libros bien escritos, que encienden la imaginación, enseñan a través de historias y despiertan nuevas ideas en la mente del lector. Nuestros hijos han sido creados con una capacidad extraordinaria para comprender y asombrarse; por ello, debemos evitar comprar libros que no les despierten esas capacidades que ya tienen, sino libros que los nutran con palabras bellas y pensamientos profundos – aunque estuve escritos de forma sencilla- , adecuados a su etapa de desarrollo.

Esta parte de la elección de libros es lo más importante para cultivar el amor por la lectura, en alguna ocasión leí que “leer un libro es como sentarse a tomar un café con su autor”,   ¡Eso es tan cierto! Un libro captura la esencia de las ideas y el pensamiento del escritor, por eso, es importante escoger con cuidado aquello que llevamos a nuestro hogar: queremos ser edificados por pensamientos ricos y verdaderos, pero también evitar ser contaminados con lecturas que ponen en riesgo los corazones.

Como todo hábito, la lectura se cultiva con constancia. Es preferible leer diez minutos cada día que dos horas cada diez días. Establece un momento diario para leer en voz alta en familia, y otro espacio para la lectura independiente si tus hijos ya leen por sí mismos, un tip es que pongas una alarma para hacerlo a la misma hora cada día o pegalo a alguna rutina que ya tengas establecida, por ejemplo después de tomar una comida. Pero más allá del tiempo, pensemos en la atmósfera. En el enfoque de Charlotte Mason, el ambiente del hogar comunica tanto como las palabras, por ejemplo en una familia simplemente colocaron una pequeña canasta de libros en la sala. Con el tiempo, sus hijos empezaron a tomarlos espontáneamente durante el día. Lo que empezó como un acto intencional, se convirtió en algo natural, en otra casa el padre empezó a leer en voz alta después de la cena. Al principio, los niños parecían distraídos, pero semanas después eran ellos quienes pedían continuar la historia!, los actos intencionales constantes dan sus frutos con el tiempo, pero además construye momentos y tradiciones que alimentan su alma y crean recuerdos que permanecen por siempre.

Por último, al terminar la lectura, tomen un momento para conversar. Permite que cada uno exprese, con sus propias palabras, lo que ha comprendido o lo que más le ha llamado la atención. Charlotte Mason llama a este ejercicio “narración”, y lo considera una herramienta esencial para pasar de una lectura superficial a una apropiación real de las ideas, esta herramienta ayuda que permanezcan atentos y también desarrollen un pensamiento crítico y reflexivo.

Con el tiempo, notarás que ya no tendrás que insistir, la lectura habrá dejado de ser una tarea para convertirse en parte de la vida y ahora es parte de la cultura de su familia.

En nuestra página encontrarás un listado de libros que pueden servirte como guía para enriquecer tu biblioteca familiar.

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