(Por: Ivon Andrea Paredes C. Pediatra y Magíster en Educación Médica Universidad de La Sabana)
Las pantallas hacen parte de nuestra vida cotidiana. Televisores, celulares, tabletas, computadores, videojuegos y plataformas digitales pueden ser herramientas para aprender, comunicarnos y entretenernos. Pero la pediatría actual propone una pregunta más amplia que “¿cuántas horas?”: ¿qué hace el niño con la pantalla, en qué contexto, con qué contenido y qué actividades está desplazando?
La Academia Americana de Pediatría (AAP) actualizó en 2026 su enfoque sobre los medios digitales y propone considerar el contenido, el contexto, las características del niño y el equilibrio con sueño, actividad física, relaciones y otras actividades. La European Academy of Paediatrics (EAP) y la European Confederation of Primary Care Paediatricians (ECPCP) publicaron en julio de 2026 un documento de posición específico sobre exposición a pantallas.
“No se trata solamente de contar minutos; se trata de proteger el desarrollo integral del niño.”
¿Pantallas para bebés?
- Durante los primeros años, los niños necesitan principalmente interacción humana, movimiento, juego, exploración y lenguaje.
- La EAP/ECPCP plantea restricciones especialmente estrictas para la primera infancia. Las videollamadas son una excepción razonable porque permiten interacción social directa.
- La AAP 2026 señala que los lactantes no aprenden de los medios digitales como lo hacen de la interacción humana, aunque una exposición ocasional y breve a contenido de alta calidad no se considera perjudicial.
Entre los 2 y 5 años: menos es mejor
- En preescolares, la recomendación práctica continúa siendo limitar el tiempo recreativo frente a pantallas y priorizar contenidos apropiados para la edad, idealmente acompañados por un adulto.
- No todas las horas de pantalla son iguales: ver un contenido educativo y conversar sobre él con un cuidador es diferente de consumir videos de reproducción automática sin acompañamiento.
¿Y los niños mayores de 5 años?
- La AAP 2026 se aleja de una regla rígida basada exclusivamente en un número universal de horas. Los límites deben adaptarse a la edad, las rutinas familiares, los días escolares y los fines de semana.
- Para escolares y adolescentes, la AAP indica que pueden considerarse límites orientativos de una a dos horas diarias o más de medios recreativos, dependiendo del niño y de la familia; el uso escolar no debe confundirse con entretenimiento.
- Lo esencial es identificar si la pantalla desplaza sueño, actividad física, estudio, juego, alimentación, relaciones familiares o actividades que antes disfrutaba.
Una regla de oro: proteger el sueño
- Apague las pantallas al menos una hora antes de dormir y evite mantener televisores, computadores, tabletas y teléfonos dentro del dormitorio, especialmente durante la noche.
- Una estrategia sencilla es establecer una estación de carga familiar fuera de las habitaciones.
Pantallas durante las comidas
- Lo ideal es establecer espacios familiares libres de dispositivos. La mesa puede ser un lugar para conversar, escuchar y fortalecer los vínculos.
Los padres también somos parte de la solución
- Los niños aprenden observando. Por eso, las reglas digitales funcionan mejor cuando son familiares y no únicamente impuestas al niño.
- Construyan juntos un plan familiar de uso de medios: cuándo, dónde, para qué y cómo se utilizan los dispositivos.
¿Y los videojuegos?
- Los videojuegos no son necesariamente “malos”. Evalúe el contenido, la edad recomendada, el tiempo, la capacidad del niño para detenerse y qué actividades está desplazando.
- Consulte al pediatra si hay irritabilidad intensa al suspenderlos, pérdida de interés por otras actividades, alteración del sueño, deterioro de responsabilidades o aislamiento social.
¿Y las redes sociales?
- La EAP/ECPCP recomienda especial cautela con las redes sociales en niños y adolescentes por riesgos relacionados con contenido inapropiado, cyberbullying, diseños que favorecen el uso excesivo y otros riesgos del entorno digital.
- Los padres deben conocer qué aplicaciones utiliza su hijo, con quién se comunica, qué información comparte y si ha experimentado burlas, acoso o exclusión digital.
¿Las pantallas dañan el cerebro?
- La respuesta responsable es: depende de cómo, cuánto, cuándo y para qué se utilizan. La exposición temprana y prolongada se ha asociado con resultados desfavorables en distintos dominios, pero los efectos no dependen únicamente del número de minutos.
- Por eso, la pregunta más útil es: “¿Qué está haciendo mi hijo con esa pantalla y que está dejando de hacer por utilizarla?”
Las 10 reglas de oro para una familia digitalmente saludable
- 1. Evite el uso rutinario de pantallas en la primera infancia y priorice interacción humana.
- 2. En preescolares, menos es mejor y el adulto debe acompañar.
- 3. Priorice contenido de calidad y apropiado para la edad.
- 4. Acompañe: mire, converse y explique.
- 5. Proteja el sueño: pantallas fuera al menos una hora antes de dormir.
- 6. Mantenga las comidas libres de dispositivos.
- 7. Mantenga los dormitorios libres de pantallas durante la noche.
- 8. Priorice sueño, actividad física, alimentación, juego, estudio y relaciones.
- 9. Sea un buen ejemplo de hábitos digitales.
- 10. Enseñe a los hijos a utilizar la tecnología de manera segura, responsable y saludable.
Para recordar:
La tecnología no es el enemigo. El objetivo no es criar niños que nunca utilicen pantallas, sino ayudarles a crecer en un mundo digital sin que la tecnología sustituya aquello que necesitan para desarrollarse: dormir, jugar, moverse, aprender, crear, conversar y relacionarse con otras personas.
Primero la vida real; después la pantalla.